martes, 24 de febrero de 2009

Palpitaciones en Canto al Cielo



palpitaciones en cada canto al cielo / al infierno enmascarado /

y cuando el Dios /

de nuestros padres /

de nuestros ancianos /

llora /

entristece el sol / que derrama su cabellera dorada /

hacia los lomos de nuestros faunos / del alma /

sosegados…

y el letargo agravia la fuerza del viento /

nuestro mayor pasaporte interno /

nuestro tren descarrilado /

empobrecido /

empolvado /

tras la grave sinfonía agridulce del cielo.

martes, 16 de diciembre de 2008

En la Planicie Furtivo - Victor Luis Henrriquez Tenorio



La planicie donde los murmullos se dilatan

Fueron los ronquidos de ciertas palpitaciones

La aurora de algunas cúpulas de iglesias que atan

Los leños de efigies que dibujan aflicciones.


En esa planicie fue en que no existió el adonde

Y ese ayer son sucesiones que en mi no se aplacan

Nadie ha de responder con silencio lo que ronde

Pues a través del recuerdo mis rimas estacan.


Asiste sobre un pañuelo a mi boca el silencio

¡Ay! de mi vida si es que en silencio no he vivido

Si va sin parar mi oculto espíritu al olvido.


Ya que a ninguna y a todas siempre reverencio

Referirme a los asuntos del ser conmovido

Aunque siempre mi corazón se encuentre furtivo.

Belfegor - Victor Luis Henrriquez Tenorio




Tú la inclemencia amarga disiente de pureza

El místico eco misterioso de la maleza

Que con tedios das la orden del portador de luz

Te velaste hasta en el alma del Cristo en la cruz.


Erraste por una Asiria de pedruscos secos

Eres añorado Abril de poetas resecos

Dando a mi indeciso brío el profuso cansancio

Llenándome de dudas y volviéndome rancio.


En labios añejos vociferaron tus gritos

Tu cola se agito y se clavo como estandarte

En mi dorso desnudo cual cortejo de luna.


Demonio de clamoreos en danzas de ritos

Los muertos en el pantano quieren inundarte

Al ser rasgados, carecen de ilusión alguna.


Poema Titulado: Perseguidor de Estrellas




A mi padre Victor Julio Henrriquez

Por los rizos de mi voz desesperanzada se destila este albor

Por las distancias de su persona es que se entristece las horas

Acusa la pena el sueño de una temporada en nuestra casa

Un hogar donde el silencio sin él cobijaba los ventosos otoños.

Perseguidor de estrellas, que la aurora entibie su ausencia

Y que su presencia aplaque la ácida soledad de nuestra primavera

Donde las hojas de nuestra calle lustran nuestra intranquilidad

Pétalos de abrazos acusados por filtrar el agua bendita del amor.

Son de sus ojos la llegada y de sus labios el beso de despedida

Hoy que su piel cumple un invierno más lleva una rara alegría infinita

Acompañado de mortales que llevan en si luces votivas y fugaces.

Porque su alma es un pañuelo donde a veces no se limpia el desamor

Porque la campana de su voz es un estruendo de llamaradas

Un portal donde cruzan espíritus alados de pies descalzos.


Victor Luis Henrriquez Tenorio